Problemas de conducta niños y adolescentes

Problemas de conducta niños y adolescentes

Los problemas de conducta hacen referencia a agresividad, impulsividad, ira, déficit de habilidades sociales, baja empatía, timidez, sumisión y por otro lado, desobediencia, rabietas, no aceptación de límites, faltas de respeto a las personas de su entorno, en general, aquellos problemas que interfieren en el desarrollo del niño y en el medio en que se desenvuelve: familia, clase, grupo de amigos, sociedad.

Los padres tiene una gran dificultad para manejar estos conductas negativas de sus hijos, ya que cuanto más intentan resolverlo, los hijos presentan peores comportamientos, llegando a tener sentimientos de impotencia e indefensión.

También es muy importante para los padres poder ayudar a sus hijos a mejorar algunas conductas que les causan dificultades, como el déficit de habilidades sociales o la falta de autocontrol pero, es complicado lograr mejorar esas habilidades en sus hijos. Se padres es una tarea compleja, los padres lo intentan hacer lo mejor posible y en algunos aspectos, lo consiguen, pero, les sigue resultando difícil y a veces, necesitan la orientación del profesional, incluso , sin llegar a tener graves problemas. La familia es fundamental  y decisiva en el proceso de maduración y desarrollo del individuo.

En la terapia que aborda problemas de conducta, el psicólogo infantil comienza realizando una evaluación completa de los problemas y elabora un plan de tratamiento adaptado al niño o adolescente.

La intervención ante los problemas de conducta en niños, se realiza con el niño y con la familia orientando y asesorando a los padres sobre el manejo eficaz de las conductas del niño y erradicando los errores de los padres en el camino a la solución, por ejemplo, la ausencia  de límites claros, exceso de castigos, desacuerdos entre los cónyuges, inconsistencias (ej: la misma conducta unas veces se castiga y otras no, e incluso se premia en ocasiones).

Tratamiento de los problemas de conducta infantil:

El psicólogo seguirá unos pasos que podrían resumirse en:

  • Crear una buena relación terapéutica con todos y cada uno de los miembros de la familia, favoreciendo la colaboración, a través del entendimiento, la empatía y la aceptación incondicional de los problemas de cada uno de ellos y del conjunto familiar.
  • Evaluar cuáles son los factores que originan y mantienen los problemas, de modo individual.
  • Explicación pedagógica individualizada y en familia de por qué ocurren y se mantienen los conflictos.
  • Marcar y consensuar  unos objetivos a alcanzar mediante el tratamiento.
  • Diseñar un tratamiento adecuado a las necesidades de cada familia, y dentro de ella, a las necesidades de cada uno de sus miembros. El tratamiento se deduce de la evaluación y alguno de sus elementos son los siguientes, pero  según las necesidades de cada niño:
    • Psicoeducación, asesoramiento y actitudes familiares ante los conflictos.
    • Entrenamiento en resolución de problemas
    • Entrenamiento en autocontrol
    • Entrenamiento en empatía
    • Entrenamiento en habilidades sociales
    • Aprendizaje de regulación de la expresión emocional
    • Extinción de conductas inadecuadas y refuerzo diferencial de conductas positivas
    • Intervención en el área social (profesores y tutores)

 

  • En la parte final, diseñar un programa de prevención de recaídas y de mantenimiento de los logros alcanzados en la terapia.